Paz Gourmet
Paz Gourmet vende desayunos especiales, tablas de picoteo y una carta personalizada. Los pedidos llegaban por WhatsApp y se anotaban a mano. El menú cambiaba seguido. El equipo necesitaba responder, cobrar y entregar sin perder el hilo de cada conversación.

De qué se trataba.
Paz Gourmet vende desayunos especiales, tablas de picoteo y una carta personalizada. Los pedidos llegaban por WhatsApp y se anotaban a mano. El menú cambiaba seguido. El equipo necesitaba responder, cobrar y entregar sin perder el hilo de cada conversación.
Un agente de WhatsApp y un panel para tomar pedidos, ordenar clientes y actualizar la carta sin depender de nadie.
Qué había que resolver.
Cada pedido era una conversación distinta. El cliente preguntaba por el menú, consultaba disponibilidad, pedía una dirección y coordinaba la entrega. Todo dependía de que alguien estuviera mirando el teléfono.
La carta se actualizaba por temporadas y con frecuencia. Cambiar un precio o marcar un producto agotado no podía significar volver a tocar el código ni esperar a un desarrollador.
La operación necesitaba algo más que un chatbot que responde preguntas: un sistema que registre el pedido, valide la zona, guarde al cliente y le permita al negocio ver qué está pasando.
Las decisiones.
Primero el flujo, después el agente
Se mapeó el recorrido real de un pedido: saludo, menú, elección, datos, validación de zona, horario, pago y confirmación. El agente se construyó sobre ese flujo, no al revés.
El agente no inventa
Responde con la carta y las reglas del negocio. Si la consulta se sale de lo previsto, deriva a una persona. Cada conversación queda registrada para revisar y ajustar.
Un panel para la operación
Pedidos, clientes, conversaciones, carta, eventos, configuración, usuarios, auditoría y estado del sistema. Cada módulo resuelve una tarea concreta del día a día.
La carta se edita sin código
Productos, precios, envío, disponibilidad y orden se administran desde el panel. Los cambios se ven en el catálogo y en el agente sin volver a desplegar.
El recorrido completo.
El cliente escribe por WhatsApp
Pregunta por el menú, un precio o un pedido para una fecha específica.
El agente consulta la carta
Responde con productos, precios y disponibilidad reales. Propone opciones según lo que el cliente busca.
Arma el pedido
Pide nombre, dirección, fecha, hora y forma de pago. Valida zona y horario antes de confirmar.
El pedido llega al panel
Aparece con código, detalle y estado. El equipo lo revisa, lo prepara y actualiza el estado.
El cliente recibe seguimiento
La conversación sigue disponible. Si hace falta, una persona toma el control desde el panel.
Las pantallas públicas.
Capturas reales del sitio en producción. No son maquetas: así se ve la página que ya está publicada.



Lo que se construyó.
Pedidos con estado
Cada pedido entra con código, cliente, productos, total y estado. Se puede seguir desde que se recibe hasta que se entrega.
Clientes e historial
El teléfono es la identidad. Se guarda el historial de compras, la dirección y las preferencias para no volver a preguntar lo mismo.
Carta editable
Productos, precios, envío, disponibilidad y orden. Con vista previa antes de publicar y sin tocar el código.
Zona y horario
El agente valida la dirección contra 292 calles de la zona de reparto y el horario de entrega antes de confirmar un pedido.
Eventos y fechas especiales
Reglas por fecha, productos con snapshot y disponibilidad propia para Navidad, cumpleaños o fechas puntuales.
Seguridad y auditoría
Roles, permisos, sesiones, CSRF, rate limit y registro de acciones. Los datos sensibles no se escriben en los logs.
Con qué está hecho.
Qué cambió.
- La atención dejó de depender de que alguien estuviera mirando el teléfono.
- Los pedidos, clientes y conversaciones viven en un solo lugar.
- La carta se actualiza desde el panel, sin tocar código.
- La operación tiene historial, roles y auditoría en vez de memoria y planillas.
Siguiente paso
